Saltar al contenido
La bitácoraFondeo

Bitácora nº 14 · fondeo

El día que garreamos en Cabrera

— y todo lo que cambiamos de cómo fondeamos después

Alberto y Marta
Anotado el 3 jul 2026 · 9 min de lectura
el ancla empezó a arar aquí → ← rocas de sotavento, a 80 m foto: archivo Fondear · Cala Galiota, Cabrera

Habíamos fondeado en Cala Galiota cien veces. Es de esos sitios que crees conocer: arena limpia a cuatro metros, buen tenedero, resguardo de casi todo. La entrada número ciento uno fue distinta, y no porque el sitio cambiara — cambió el tiempo, y nosotros no le hicimos caso a tiempo.

Era finales de septiembre. El parte daba poniente flojo rolando a norte por la tarde, nada preocupante. Echamos el ancla con la cadena de siempre —unos 25 metros para cuatro de sonda—, comprobamos que agarraba dando atrás con el motor, y nos fuimos a cenar tranquilos.

Las once de la noche

El norte entró de golpe. No los 12 nudos del parte: rachas de 30 metiéndose por el freu, que en Cabrera se acelera como un embudo. El barco empezó a bornear fuerte, y en una de esas guiñadas noté lo que ningún fondeador quiere notar: el tirón seco, y después nada. El ancla había dejado de agarrar. Estábamos arando.

"Miré el GPS y la derrota era una línea recta hacia las rocas de sotavento. Teníamos ochenta metros y se acababan rápido."

Marta al timón y motor, yo a proa con la linterna. Recogimos, nos separamos de la costa, y volvimos a fondear más adentro con el doble de cadena y un ángulo mejor. Esta vez sí puse guardia: alarma de fondeo en el plotter y turnos hasta que amaneció y el norte aflojó.

Lo que cambiamos desde entonces

No fue mala suerte: fue confianza. Estas son las cuatro cosas que hacemos distinto desde aquella noche, y que no hemos vuelto a saltarnos.

1. Más cadena, siempre. Como mínimo 5:1, y 7:1 si hay viento anunciado. Sobra cadena en el pozo por algo.
2. Alarma de fondeo activada en cuanto agarra, no cuando ya sopla. El plotter avisa antes que el instinto.
3. Plan de escape pensado antes de cenar: por dónde salgo si garreo, y qué hay a sotavento.
4. El parte no es una promesa. Si dan norte, aunque sea flojo, fondeamos como si fuera a apretar.

Cabrera sigue siendo uno de nuestros sitios favoritos. Pero ahora entramos con respeto, no con costumbre. Y esa, probablemente, es la lección de las mil millas resumida en una noche.

Alberto y Marta

— treinta años de cuaderno de a bordo

¿Has garreado alguna vez? Cuéntanos tu noche en la próxima entrada — las mejores lecciones de fondeo las hemos aprendido de otros navegantes.

Más del cuaderno

Ver todo →