07 jul. 2026 · Alberto Piedra
Raja Ampat; las islas olvidadas
Raja Ampat; las islas olvidadas

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Perdidas en las remotas regiones de Papua Nueva Guinea, Raja Ampat ofrece miles de rincones de fantástica belleza.
En el corazón del triángulo del coral descubrimos la naturaleza más virgen y espectacular de nuestro sorprendente planeta. |
Navegar a vela, a motor, en neumática o bucear en sus hermosas aguas es una experiencia sublime. Nos permite contactar de nuevo con la naturaleza en estado puro. |
Redescubrir las desconocidas vivencias que llevamos todos muy dentro de nuestra memoria colectiva, cuando aún el ser humano habitaba en un hermoso paraíso. Raja ampat ofrece un fantástico escenario en donde entender que lo más bello, lo más valioso, lo más hermoso nos fue regalado desde siempre. Mares de azul intenso, sinfonía de tonos turquesas conjugados con los más brillantes cromatismos esmeralda. Miles de islotes y pináculos desbordantes de vida. Cardúmenes de impresionante densidad bajo las aguas, aves de gran colorido, temperatura perfecta y una atmósfera pacífica y relajante.

“…Llegamos al atardecer a las islas Farundi. Y con el motor a ralentí nos adentramos en una cala cerrada cerca en la zona de Misool." "No damos crédito a lo que vemos. La entrada es estrecha pero permite un cómodo paso a nuestra Phinisi de 18 metros. Un poco más lejos se levanta el escarpado acantilado tapizado de vegetación. Preparamos la maniobra del ancha en mitad de este “circo” natural rodeado de paredes selváticas caídas a aplomo sobre el azul de las aguas. Y al fondo, un estrecho paso de no más de 2 metros de anchura, nos permitiría descubrir, desde la neumática, un espectáculo aún más sorprendente...”

¡Alucinante! No hay suficientes palabras para describir tanta hermosura. Sólo algunos rincones de Micronesia, Polinesia y Centro-América pueden competir con tanta belleza.
Al descubrir estos rincones solo se me ocurre pensar; ¿será posible que esto no figure en ningún folleto de ninguna agencia de viajes de aventura? Pero todo tiene su explicación. Llegar a estos recónditos parajes, especialmente desde la introducción del pasaporte COVID, requiere un viaje muy largo y complicado pues no existen fáciles conexiones de vuelos y no hay ninguna infraestructura que deje margen comercial a las agencias de turismo. ¡Que así sea por muchos años!
Nos encontramos a 0º de latitud y al oeste de la gran isla de Papua-Nueva Guinea. Durante las dos semanas de expedición programada navegamos en una cómoda goleta de madera, rodeados de mares protegidos por un rosario de islas e islotes. Un periplo de cientos de millas que nos permitirá descubrir y disfrutar la naturaleza en estado puro.

Declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, en Raja Ampat aún se descubren nuevas especies en un entorno submarino tan rico como sorprendente.…

A bordo del Phinisi alquilado en el que recorrimos varios centenares de millas para descubrir la región de Raja Ampat al oeste de Papúa Nueva Guinea.
Raja Ampat

Bahía cerrada en las islas Farundi. Aguas cristalinas de miles de tonos azules y verdes. Uno de los lugares más bellos que hemos descubierto de todo el planeta.
Llegamos en avión a Sorong, la ciudad más importante de esta región formada por un intrincado laberinto de islas e islotes en la que lo normal es descubrir playas desiertas, arrecifes llenos de vida, lagunas secretas, y parajes sorprendentes.
A pesar de estar en el mismo ecuador, no hace mucho calor y la temperatura es perfecta para nosotros; 29 grados centígrados tanto fuera como dentro del agua.
Las condiciones de navegación son excelentes, con la mayoría de los días soleados y aguas tranquilas, incluso en los tramos con travesías más largas de más de 100 millas náuticas desde el norte de Wayag hasta el sur de la isla de Misool. Raja Ampat es un laberinto de islas con aguas protegidas tanto del viento como del oleaje.

La densidad de fauna submarina a veces oculta las rocas del fondo del arrecife.

Nos encontramos en el cogollo del triángulo del coral, la una de las zonas de mayor biodiversidad del planeta. 500 millas a sur de las Filipinas, 500 millas al norte de Australia, Borneo a 500 millas por el Oeste y todo el Indopacífico abierto hacia el Este.
Estamos en el Oeste de la enorme isla de Papúa en la región conocida como Irian Jaya. Las 4 islas principales Batanta, Waigeo, Salawati y Misool están rodeadas por 1.500 islas menores e islotes 'flotando' sobre bancos de arena coralina en los que crecen manglares y densa vegetación.

Playas al norte de RajaAmpat con arena blanca y colores turquesas. Lo mejor está debajo del agua.
En la lengua local “Raja-Ampat” significa “cuatro reinos”, pertenecientes a los 4 rajás que desde hace 5 siglos gobiernan las cuatro islas principales. Sus aguas fueron el escenario de recientes combates aéreos durante la II Guerra Mundial en el frente del Pacífico, peleado por Japoneses y Norte-americanos.
Por ello en la zona hay decenas de pecios buceables, como barcos de transporte japoneses y al menos 35 aviones de combate Mustan P47 y Zeros japoneses.
La mayoría de los islotes están deshabitados y adentrarse en el terreno obliga a llevar machete, tal es la densidad de la cubierta vegetal. En la isla de Waigeo aún es posible el encuentro con tribus amables que parecen vivir en épocas arcádicas y remotas. La selva nos descubre plantas únicas y una gran variedad de pájaros coloridos como la famosa ave del paraíso de Papúa.

El bello pez caja amarillo puede ser visto en muchas inmersiones.
Wayag

Wayag en el norte de Raja Ampat. Un paisaje majestuoso.
Durante los primeros días, navegamos desde Sorong hasta el extremo norte de Raja Ampat a sólo 600 millas por mar de Micronesia. Hemos costeado la gran isla de Waigeo en la que en los últimos años y por motivos políticos se ha construido Waisai la nueva capital de esta región. Todo un mundo de nuevas oportunidades.
Wayag está formado por unas decenas de islas e islotes que recuerdan demasiado a las fantásticas Rocky Island de Papau (Micronesia) No en vano nos encontramos a menos de 1.000 kilómetros de ese lugar. Afortunadamente el gobierno regional ha declarado toda la zona Parque Natural y no es para menos.
Una vez fondeados en sus remansados canales es imprescindible coger la auxiliar y desembarcar en alguna de sus playas desde las que se puede hacer una corta ascensión para subir a la cima, donde nos espera una de las vistas más bellas del planeta. Las cumbres están a sólo unos pocos cientos de metros de altura, y desde ellas el paisaje es único. Durante la empinada ascensión o casi escalada, debemos tener cuidado en donde pisamos para no tropezar con las piedras sueltas.

Las protegidas y desérticas playas de Wayag ofrece fantásticos recovecos y canales.
La vista majestuosa bien merece el esfuerzo, pero no olvide subir con una botella de agua. Descubrimos un complicado laberinto de canales y lagunas interconectadas entre pasos de aguas esmeraldas y turquesas, que poco después disfrutamos navegando en la neumática durante el resto de la jornada.
El paisaje te deja atónito mientras avanzamos lentamente por un espejo de agua, acariciando en algunos pasos las afiladas y oscuras rocas volcánicas sin vegetación por el efecto de las mareas. El resto es pura selva tan empinada como impracticable.
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Desde las cimas de las montañas de Wayag la vista es majestuosa. Al fondo nuestro velero.
Cocodrilos de agua salada
Los hay, aunque no tuvimos la "suerte" de encontrarlos. Entre la isla de Gam y el islote de Janggelo se esconde un estrecho canal en donde decidimos fondear y pasar el día buceando y navegando por los alrededores. Un guía local nos avisó de la existencia de estos peligrosos animales vistos especialmente en este área.

Frente a la costa de la isla de Gam, encontramos un estrecho canal perfecto para fondear.
En mitad del pasaje encontramos fondeado al velero Arenui, al cual decidimos visitar y saludar, pues conocíamos desde hace tiempo a su capitán Jerry. La playa se alterna con manglares de aguas claras por la que paseamos cómodamente hasta que escuchamos un fuerte ruido entre la hojarasca que nos hizo salir corriendo de estampida. Posiblemente se tratara de algún gran varano como el que encontramos un rato antes en otra de las playas en la que desembarcamos.
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Navegar en Raja Ampat a bordo del Damai
Posiblemente la más lujosa Phinisi de toda Asia. Navegar en los Damai es toda una experiencia para los sentidos. El paraíso perfecto desde donde conocer los rincones más vírgenes y bellos de Asia.
La flota Damai ofrece dos goletas de 40 metros de eslora con solo 6 camarotes de máximo lujo y con una servicial y afable tripulación, para disfrutar de la mejor navegación y el mejor buceo del planeta.
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Las islas Fam y Penemu
Raja Ampat está plagado de sitios que no debemos dejar de conocer. La isla de Penemu en el área de las islas Fam es uno de ellos. El buceo es tan espectacular, rico e interesante como el que descubrimos también en el famoso canal de Dampier a lado de la isla de Mansuar en donde se encuentran los resort dedicados al buceo más conocidos de la zona.
Todas las inmersiones son de gran interés aunque con bastante corriente a pesar de esperar para tirarnos al agua al cambio de mareas, cuando estas se suavizan.

Al fondo las remansadas aguas de la laguna de Penemú contrastan a los pocos metros con el mar abierto
Para rematar la tarde cogemos la neumática pues nos han hablado de una laguna que existe por la zona y nos han comentado que merece la pena ver.… ¡Merece la pena! Es todo lo que nos dijeron... Vas navegando por la costa y de repente entre dos rocas aparece una entrada a una bahía tan secreta como inesperada, a pesar de haber sido avisados de su existencia.
No nos lo podíamos creer, tal era la incomparable belleza del paraje! El color de sus aguas es verde esmeralda y en mitad de la somera laguna filmamos una gran tortuga nadando en circulo alrededor nuestro. En la costa de la laguna se van abriendo entre riscos volcánicos, diversos pasadizos navegables tan estrechos que apenas cabe nuestra neumática, y de repente vuelve a aparecer otro circo o bahía imposible de descubrir a no ser que estés en su misma bocana.
El recóndito paraje es pura paz. Apagamos el motor de la auxiliar y disfrutamos con el eco entre sus inclinadas paredes. Sólo un pájaro negro de cuello rojo parece percibir nuestra presencia y sale volando entre las verdes pendientes mientras resuenan entre los riscos, sus alas al batir el aire.

La paradisíaca isla de Janggelo al norte del canal de Dampier.
Continuamos navegando, en donde con seguridad nos hubiéramos perdido entre tanto pasadizo de no haber contado con la presencia de “Wilson” nuestro guía. Al fondo de la larga laguna aparecen unas construcciones lacustres en la que un agradable aldeano está construyendo una sencilla pero agradable posada. Naturalmente no debemos olvidar llevarnos mosquitera y repelentes en caso de pretender pasar allí la noche.
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Navegar hasta Misool
Misool ofrece también paisajes e inmersiones inolvidables. Que digo, ¡Fabulosas!
Desde las islas Fam nos toca navegar un buen trecho de unas 100 millas náuticas hasta alcanzar el Su
