07 Jul. 2026 · Alberto Piedra
Viajar en velero por el mundo
Viajar en velero por el mundo

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Un cambio radical en nuestra vida. Navegar por el mundo y en velero, por rincones desconocidos. Recorrer y descubrir lugares vírgenes. No es un sueño. Es una posibilidad real que sin duda le cambiará la vida y le hará muy feliz.
No hacen falta grandes esloras para afrontar tan bello desafío y hay mucha gente que lo hace con barcos de 10 a 12 metros. Lo más difícil es tomar la firme decisión de quererlo hacer, de dejar atrás una vida ajetreada, un trabajo remunerado y una carrera profesional. Se deja atrás todo lo que se ha sido, las ventajas que ofrece la sociedad y las comodidades de la vida anodina. |
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Pero a partir de aquí todo son ventajas, ganando en libertad, liberándose del stress, de la preocupación, de la tediosa rutina que nos obliga a repetir lo mismo día tras día, a lo largo de toda nuestra vida, casi como una repetición del día anterior.
Liberarse y descubrir nuestro mundo nos enseñará a compartir, a convivir en profundidad, a conocerse a sí mismo, a disfrutar con los inmensamente bellos rincones que todavía nos ofrece nuestro planeta, rincones a los que todavía la destructiva civilización no ha llegado.
Se abre un nuevo libro de vida y como decía el genial ‘J.L. Borges’ se vive más despacio, se aprende a vivir descalzo, a dar más vueltas, a contemplar más amaneceres, a ser más felices.

Pero si no se termina de decidir, aunque tenga la firme convicción de hacerlo, piense en 2 ó 3 años ‘sabáticos’ dedicados a esta bella aventura. Todo el que lo ha probado e intenta volver a su vieja rutina, se da cuenta que ha cambiado, que la vida "normal" ya no es "lo suyo". En menos de un año decidirá volver a hacerse a la mar. El cambio es profundo y se valoran otros aspectos de la vida. Mientras haya deseo y salud podrá seguir descubriendo mundo y también su ‘paisaje’ interior.
Lo mejor es salir sin itinerario previsto, decidiendo a cada momento, sin fecha de regreso. Si evitamos la temporada de huracanes, el Caribe es perfecto en cualquier momento. La Polinesia, o cualquiera de los mares ecuatoriales pueden ser combinados con la navegación por los mares de latitudes mayores, aprovechando las épocas estivales de cada hemisferio.

Naturalmente es necesario ahorrar durante varios años para poder preparar este sueño. Es necesario aprender muchos aspectos que serán de aplicación durante el día a día en la vida a bordo.

Viajar significa un continuo descubrimiento, recibir nuevas enseñanzas y nuevas vivencias. Y los conocimientos aprehendidos pueden ser compartidos gracias a Internet prácticamente al instante. Viajar por lejanos rincones del mundo ya no significa permanecer desconectado de los seres queridos.
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Si pudiese vivir nuevamente mi vida, cometería más errores, no trataría de ser tan perfecto, me relajaría más, sería más tonto de lo que he sido, me tomaría muy pocas cosas en serio, sería más sucio, correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más amaneceres, subiría más montañas, nadaría más ríos, iría a más lugares donde nunca hubiese ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios. Yo fui una de esas personas que viven sensata y organizadamente cada minuto de su vida, viví momentos de alegría, pero la vida se hace de instantes, no te pierdas el Ahora. Yo nunca iba a ninguna parte sin termómetro, sin una bolsa de agua caliente, sin un impermeable, si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo al principio de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño. Daría más vueltas, contemplaría más amaneceres, y jugaría con más niños… si tuviese otra vez la vida por delante.
Jorge Luis Borges |

