07 Jul. 2026 · Alberto Piedra
RideSea Canales del Midi: desde Toulouse al Mediterráneo

Nuestra segunda travesía ofrece unos de los paisajes más bellos de todo el Midi. Las esclusas son verdaderos jardines botánicos, y en ellas se encuentran orillas ideales y sosegadas. Recorreremos kilómetros de arboledas, pueblos medievales y finalmente alcanzamos el Mediterráneo de intenso azul ultramar. Descúbrelo con nosotros…
La navegación por los canales del Midi ofrece una experiencia excepcional y del todo recomendable que nos permite descubrir la Francia profunda con sus tranquilos, los verdes paisajes y las afables gentes “du pays”. A pesar de ser mitad de Agosto nos sorprendimos por la agradable temperatura, y más aún, por el recorrido sin mosquitos. Habíamos previsto rociarnos con lociones repelentes, y la verdad es que no hubo ni un solo mosquito a lo largo de los 400 kilómetros de canales!
Toulouse en el centro del pre-pirineo francés, bien merece un par de días amarrados en el céntrico puerto de “Saint Sauveur”. Todo queda cerca de la tranquila marina y es posible pasear por sus bellos parques y el milenario casco antiguo. El Garona y varios canales atraviesan el centro urbano de la capital del Languedoc entre sus antiguos edificios de ladrillo rosa.

Los Canales del Midi no son para correr. Hay que recorrer y disfrutar los bellos paisajes visitados.
El día a día

Pero lo mejor de los canales está en su ritmo apacible y reposado. El día transcurre poco a poco y con cada curva y cada esclusa descubrimos nuevos rincones. Se navega poco a poco hasta las siete de la tarde, cuando se interrumpe el servicio de las esclusas. Entonces te abarloas a una orilla y das una vuelta por el pueblo más cercano, sales a cenar, o te preparas algo rico en el mismo barco. Descansas, paseas, te acompañas con una buena lectura. Sigues el ritmo de las esclusas...

Más que navegar, lo que haces es conducir lentamente con el motor al ralentí lo cual es tranquilo pero no ocioso, pues hay que permanecer al timón todo el tiempo. La llegada a algunas esclusas es como alcanzar la puerta acorazada de un castillo. Con cada apertura aparece un nuevo tramo, un nuevo paisaje, algo nuevo por descubrir.

Además de conocer paisajes llenos de encanto, descubres el ritmo tranquilo de sus gentes. Cerca de Bram ya pasado el pueblo de Castelnaudary, una joven vendedora de helados aprovecha el cierre de las compuertas para sacar pasea en su chinchorro propulsado por un imponente perro pastor que tira de ella a nado!

Hay que estar atento con las gasolineras pues aunque hay muchas a lo largo de todo el recorrido, en el mismo canal son escasísimas. Anduvimos con 4 bidones en busca de gasolina y al paso nos salió una afable persona que insistió en ayudarnos. Se fue a buscar su coche y nos llevó por la comarca para ayudarnos a repostar, sin admitirnos nada a cambio. Michel es una de las personas más “majas” que jamás hayamos conocido!

El canal de Midi ofrece los jardines acuáticos más largos del mundo. Transcurren entre arboledas y bellos campos de girasoles.

Las peniches y el canal del Midi
Mención aparte merecen los barcos con los que te cruzas. Se ven algunos veleros y barcos de motor que atraviesan entre los dos mares, pero las más típicas son las “Peniches”, sorprendentes por su gran eslora. Aunque estrechas de manga, muchas de ellas tienen los 30 metros que admiten como máximo las esclusas. Por dentro son verdaderas casas algunas de ellas equipadas a todo lujo.

Muchas de ellas son particulares, mientras que otras están disponibles para el alquiler y nada tienen que ver con los típicos barcos de charter fluvial en fibra de vidrio y normalmente pilotadas por gente poco diestra.
Las barcazas de acero son nobles y algunas de ellas muy hermosas. No es raro encontrar auténticos jardines sobre sus cubiertas, y en casi todas se han dispuesto hamacas y sombrillas para relajarse durante las travesías fluviales.


Pero es posible ver de todo, como los restaurantes flotantes que abundan en Toulouse, incluido un budha bar, o un catamarán Hobby-Cat al cual han cambiado todo el aparejo por un cómodo sofá, o indeterminadas construcciones flotantes convertidas en vivienda. En los canales hay de todo.



Algunas Peniches son el hogar de parejas jubiladas que viven viajando lentamente y sin ninguna prisa por los miles de kilómetros de canales que atraviesan toda Europa.

Jóvenes parejas aprovechan la belleza de los canales del Midi como escenario de sus bodas.