07 Jul. 2026 · Alberto Piedra
El palo: revisión completa
El palo: revisión completa

Pocos cuidados reciben los palos de los veleros, pues prácticamente no hay que hacerles nada durante años, y sin embargo debemos revisar sus puntos fundamentales, so pena de correr un gran riesgo... ¡Su caída!
Salvo en condiciones dantescas de la mar, los palos y sus jarcias están diseñados para aguantar cualquier esfuerzo. Cuando un velero desarbola es que alguna pieza estaba en mal estado y su rotura ha ocasionado el desastre. Con una adecuada revisión se habría evitado, al menos en la mayor parte de los casos. Algunas aseguradoras piden que la jarcia fija (obenques, estays, backstay, burdas) sea sustituida cada 10 años para poder asegurarlo a todo riesgo.
Algunos fabricantes dicen que sus cables están garantizados de por vida. Puro marketing. Un cable acabará partiendo con el tiempo y el esfuerzo. Es bien cierto que una jarcia, puede durar 15 o 20 años si no la sometemos temporales y grandes esfuerzos, pero pasados estos años, es más que prudente su sustitución.
Y es que cuando uno de estos cables se parte mientras trabaja soportando la tensión de la vela, el desarbolado es muy probable. Los cables casi siempre parten en la unión entre el tensor y el cable, pues es en esa unión dónde se produce mayor corrosión y/o oxidación.

Si descubre un cable que está empezando a perder alguno de sus hilos de acero o tiene en su unión con el terminal una oxidación excesiva, debemos sustituirlo junto con su pareja simétrica sin más demora. Con una jarcia fija entrada en años, lo mejor es cambiarla toda entera. Cuando se sustituye un cable de la jarcia por otro nuevo, es normal que pierda tensión y por tanto que debamos ajustarlo unas semanas después de su sustitución y tensado.
El material nuevo se destensará como ocurre por ejemplo con una cuerda de una guitarra que debe ser afinada muy a menudo cuando acaba de ser cambiada. El material nuevo se alarga de forma natural especialmente con los cables de acero trenzado. Pero si un elemento de la jarcia pierde tensión sin razón aparente, es que algo no va bien. Si sustituye un obenque y tras darle tensión este pierde su ajuste de forma rápida, es posible que el terminal esté mal prensado y su cable patine.

Pero también debemos revisar los enganches en las crucetas y terminaciones en el palo. Aunque son muy duraderos, a veces el desgaste del material les llega a afectar seriamente. Tenga presente que aunque no navegue a menudo, el material está sometido a tensiones y compresiones todo el tiempo y por tanto trabaja con menor intensidad que durante la navegación pero durante todo el tiempo. Esto es especialmente cierto si el barco está fondeado todo el año y por tanto sometido a los continuos vaivenes de las olas que intentan zarandear sin descanso la jarcia de un lado al otro.

Debemos saber todo sobre el mástil, su fijación sobre la cubierta, cómo se soporta en el barco, como se ajusta, cómo pasan los cables por dentro, sus drizas, pues estando en alta mar no tendremos a mano ningún especialista al que pedir consejo o solicitarle una reparación. Antes de acercarnos al palo, debemos revisar los anclajes de los obenques que en muchos casos son accesibles desde el interior en el salón. La fibra del casco alrededor del anclaje deben estar sanos y sin ningún indicio de deslaminación. Estos tienen unas sólidas uniones de tipo cardan para que el cable pueda tensarse en cualquier ángulo que exija el palo. Es muy raro que estas piezas puedan fallar, pero no está de más echarlas un vistazo de vez en cuando.

Luego prestaremos atención a los tensores y sus pasadores que impiden su giro y por tanto que puedan cambiar la tensión.
Ahora le toca el turno a uno de los puntos más conflictivos de toda la jarcia; la unión de los cables con su terminales y tensore. Justo en la salida del cable con el terminal, prensado en su día mediante una prensa conocida como laminadora, es donde se manifiesta la fatiga del cable y por tanto donde se empiezan a romper sus hilos. Es muy importante que el terminal esté totalmente alineado con el cable y que no tenga ningún pequeño ángulo, so pena de fatigar inútilmente el material. Estas uniones deben revisarse con bastante frecuencia y por ello deben permanecer visibles sin tapar con pastas de silicona o manguitos de plástico.
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El pie del mástil

Lo primero que haremos es mirar la curvatura general que tiene el palo, pegándonos a él y mirando hacia arriba. Si este se desvía a uno u otro lado debemos ajustar la tensión de los obenques y obenquillos hasta corregir esta curvatura.
Si observa una pronunciada torsión o deformación hay que pensar en sustituirlo, pues es probable que el barco haya navegado mucho tiempo con los obenques demasiado flojos lo cual ha hecho trabajar excesivamente al palo y corre el riesgo de partirse por vejez del material.
Miraremos seguidamente el pie del mástil en busca de oxidación que pudiera debilitar el soporte del mástil, ya que es aquí donde se concentran todos los esfuerzos de compresión del palo debido a la lógica tensión de toda la jarcia. Cuando la compresión del palo es muy alta, este trabaja con fatiga excesiva y corre mucho riesgo de rotura.
Para saber si un exceso de compresión está deformando el palo, pasaremos la palma de la mano alrededor de las salidas de las drizas en la parte baja del palo. Si el tacto delata un ligero abultamiento en esta zona tenemos un problema de sobrecompresión.
Luego nos fijaremos en la unión de la botavara al palo y a su cardán que permite el juego en los ejes vertical y horizontal. Preste atención al perfil del palo en esta zona que está sometida a muchos esfuerzos debido a la presión de la botavara y el soporte del tangón. El eje del soporte de la botavara tiene unas pequeñas arandelas de PVC o Nylon para evitar el juego del perno y hacer más suave la fricción. La arandela inferior está sometida a más desgastes y posiblemente deba ser sustituida.

El palo actúa en ocasiones como soporte para muchas piezas como por ejemplo el winch de driza, o puentes para fijación de mosquetones, el soporte del radar o la boca de fijación del tangón. Estas piezas suelen ser de acero inoxidable y debemos tener en cuenta, que la diferencia de metales acero y aluminio obligan a aislarlos con productos del tipo duralac para evitar corrientes galvánicas.
Estas piezas se fijan al palo mediante remaches en aluminio o mejor aún, en aleación de Monel. Pero en algunas raras ocasiones estos remaches pueden coger holgura y hacer que la pieza sujeta tenga un poco de juego que debemos corregir eliminando los viejos remaches y metiendo unos nuevos con ayuda de una remachadora.
Las crucetas

Debemos
ponernos la guindola o el arnés para subir al palo.
Comenzamos el paseo por las alturas. La primera parada se
encuentra al nivel de las primeras cruceras. Intente moverlas para
ver si tienen holguras. Estas deben tener un ligerísimo angulo
hacia arriba pues de esta manera trabajan mejor. Prestaremos
también atención a los extremos de las crucetas que algunos
navegantes sellan con cinta de vulcanizar y otros plásticos para
evitar el rozamiento del génova, y sin querer forman una zona de
acumulación de humedades y salitre muy corrosivo.
De camino a las crucetas es posible que nos hayamos encontrado con los soportes fijados al palo en donde se anudan los cabos que soportan al lazy-jack o lazy-bag. Compruebe su buena sujeción. Lo mismo haremos con los anclajes de los obenques bajos y obenquillos que son los que dan rigidez al palo hasta la mitad de su altura. Si el cable se acaba en una cabeza en forma de “T” o por una bola debemos comprobar la platina de acero fijada en el palo. Cualquier signo de fisura es de máxima alarma y requiere una inmediata sustitución. Recuerde comprobar las uniones de los cables con los terminales como hicimos estando sobre cubierta.
En las jarcias discontinuas los obenques están formados por tantas piezas como niveles de crucetas tengamos, más una extra. Esto hace que tengamos que revisar más terminadores y tensores multiplicando las posibles piezas que puedan presentar deficiencias.
La cabeza del palo
Llegamos a la última parada en donde debemos también hacer una revisión exhaustiva, pues se trata de una pieza de máxima importancia. Preste atención al anclaje del estay y del backestay. El estay es el cable que posiblemente esté sometido a más trabajo, aunque esto dependerá naturalmente del tipo de navegación de hagamos. Si sólo navega con los alisios el trabajo gordo se lo lleva el backestay.