07 Jul. 2026 · Marta Llanas
Seguridad durante la navegación
Seguridad durante la navegación

Desde el momento en que larga las amarras, el patrón es el responsable de la seguridad a bordo de su embarcación. No dude en imponer su autoridad. Adopte una actitud de calma responsable en todas las circunstancias para infundir confianza entre la tripulación e invitados. Mantenga un rumbo y velocidad ajustados a las circunstancias de viento y oleaje, velando por la comodidad y la seguridad de todos. La navegación de recreo es una actividad placentera, no una competición ni un sufrimiento.
Peligro de abordaje y colisión
Ver y escuchar. Ser visto y ser escuchado
Mantenga constante vigilancia visual y radar (si dispone de él) de las aguas en su entorno y respete el "Reglamento Internacional para prevenir los abordajes en la mar", especialmente en los accesos a los puertos y en las proximidades de la costa.
La colisión con un objeto flotante entre dos aguas (troncos, contenedores, cetáceos) no se puede prever, especialmente de noche, y puede desembocar en una peligrosa vía de agua, un vuelco o severos traumatismos. No existen recomendaciones para evitar este tipo de abordaje.

Si observa un objeto a la deriva que puede poner en peligro la navegación, avise de inmediato a Salvamento Marítimo.
El abordaje con otra embarcación puede ser fácilmente evitado si se mantiene una vigilancia correcta y se respeta el Reglamento.
El abordaje con un buque comercial o de pesca de gran tonelaje es extremadamente peligroso. Debe evitarse a toda costa y sin esperar a que el otro maniobre, aunque estemos en nuestro derecho.
Qué hacer
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Repase y memorice el Reglamento Internacional.
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Hacer todo lo posible para ver (lluvia, rociones, atardecer).
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Hacer todo lo posible para ser visto o escuchado.
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Calcular por estima el rumbo y velocidad de un buque grande.
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Vigilar los ángulos muertos de visión (foque, balón).
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Mantener siempre a una persona en el puente y/o al timón.
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Si navega a vela, desconfiar en que respetarán su preferencia.
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Si navega en embarcación a motor, respetar la preferencia del velero.
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Si es preciso, en un velero, arrancar el motor para evitar un abordaje.
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Encender las luces de navegación desde el atardecer.
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Usar el VHF para alertar al buque que nos puede abordar.
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Izar un reflector de radar lo más elevado posible. Preferentemente, los reflectores deberían ser "activos", del tipo RTE (Radar Target Enhancer). La respuesta de estos aparatos a una señal de radar es más fuerte y consistente. Además, tienen bajo consumo y precio razonable.
Qué no hacer
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Creer que hemos sido vistos o escuchados
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Pensar que un gran buque puede maniobrar o detenerse rápidamente.
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Confiar en que todo el mundo respeta el Reglamento.
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Subestimar la velocidad de un buque grande.
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Navegar por un DST (Dispositivo de Separación de Tráfico) o en Canales sin tomar todas las precauciones para respetar a los grandes buques.
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Ponga toda su atención en los DST del Estrecho de Gibraltar, Cabo de Gata, Finisterre e Islas Canarias.
Si navega cerca de la costa, vigile la presencia de las boyas rojas o anaranjadas, que señalan la presencia de un pescador submarino, y a las embarcaciones que muestran la bandera "A" del Código Internacional de Señales indicando la presencia de submarinistas. Deje un resguardo mínimo de 25 metros en torno a la señalización Vigile con cuidado a windsurfistas, motos de agua, artes de pesca fondeados y señalizados con boyas (riesgo de enganches en la hélice o timón), y a embarcaciones de pesca con navegación restringida.
Anuncio de mal tiempo

En condiciones normales, y tras haber consultado los Boletines Meteo, no debería verse sorprendido por el mal tiempo en plena navegación, salvo en el caso de largas travesías.
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Prepare la embarcación para soportar el mal tiempo, trincando todo lo que puede moverse y despejando la embarcación de objetos sueltos. Compruebe que las escotillas y tambuchos están perfectamente cerrados, especialmente los de proa.
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Obligue a todos a abrigarse más y ponerse el chaleco salvavidas.
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Mantenga en cubierta el imprescindible número de personas, alojando al resto en el interior de la cabina y sentados. Haga uso de los arneses (si los lleva).
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Ajuste la velocidad y el rumbo a las circunstancias.
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Avise a todos, con antelación, de la llegada de olas más grandes y de los cambios de rumbo y velocidad.
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Para moverse en cubierta, incline el cuerpo hacia el interior de la embarcación, siempre asido a un punto resistente y desconfiando de los candeleros. No dude en avanzar a cuatro patas