07 Jul. 2026 · Alberto Piedra
Velero con viento flojo, pero con motor
Los que navegan a vela en barcos de crucero, ya habrán podido comprobar cómo de nada sirve llevar el motor en marcha cuando el barco navega bien a vela. Realmente no se consigue ganar nada en velocidad. Simplemente quemamos tontamente el comestible. La potencia vélica nos proporciona el empuje necesario para llevar al barco cerca de la velocidad límite definida por la longitud del casco. Por mucho que metamos más potencia (motor) no conseguiremos ir más rápidos. El exceso de potencia suministrado es empleado en crear una ola de proa más intensa.
Pero cuando el viento es una ligera brisa, a veces de intensidad variable, capaz de movernos a 1 ó 2 nudos, la utilización del motor a bajas revoluciones y como apoyo puede estar muy justificada.
Navegando en ceñida con poco viento, al meter un poco de motor, conseguimos aumentar la velocidad del barco, y de esta manera también aumenta la velocidad del viento aparente, lo cual hace que las velas entreguen más potencia de la que inicialmente ofrecían, Este aumento de potencia en las velas hace aumentar nuevamente la velocidad del barco lo cual libera al motor que baja de consumo. En definitiva obtenemos más beneficio que el debido al simple aumento de velocidad como consecuencia de la potencia del motor
Aunque el viento aparente viene ahora más de proa, como consecuencia del aumento de la velocidad del barco, podremos aplanar más las velas gracias a la velocidad entregada por el motor, sin perder capacidad de ceñida. Y lo mejor es que el barco navegará de forma más estable y cómoda. Con un poco de motor podremos pasar de ceñir a 45º, hasta acercarnos a unos 35º respecto al viento.
En empopadas, ocurrirá lo contrario. El aumento de velocidad debido al motor nos reduce el viento aparente y perdemos potencia vélica. ¡Algo nada aconsejable!


