07 Jul. 2026 · Alberto Piedra
Dormir en el barco
Dormir en el barco

El éxito de una buena semana de charter dependerá de cómo responda el barco, de la meteo que tengamos, de la tripulación con que vayamos y de cómo descansemos durante las horas de sueño. Tanto si navegamos a tope estableciendo turnos de guardia, como si decidimos permanecer la mayor parte del tiempo fondeados y de relax, dormir correctamente es fundamental para sentirnos descansados y con la cabeza despejada.
Hay gente que necesita dormir 10 ó 12 horas, mientras que otros con solo 5 ó 6 se encuentran perfectamente. Depende de cada uno y no hay nada que podamos hacer al respecto. Pero donde si podemos actuar es en la calidad de este “sueño”. Existen diversos factores a tener en cuenta si queremos dormir cómodamente:
- Humedad del ambiente y de la cama.
- Aireación de la cabina.
- Iluminación del entorno.
- Ruidos y la tranquilidad del entorno.
- Espacio en el que descansamos,...
El lugar para dormir
Lo primero que debemos decidir es el lugar en el que dormir. Las cabinas de proa son la mejor opción estando fondeados y en puerto, ya que son las más tranquilas y alejadas de las zonas transitadas como la cocina o la mesa de cartas. Las cabinas de proa suelen ser la zona más seca y mejor aireada del barco.

Pero en navegación la proa se mueve mucho y con mala mar es el peor sitio en el que estar. Los pantocazos se hacen notar como verdaderos hachazos. Durante la travesía las cabinas de popa y las literas centrales son más estables y no reciben tantos golpes, pero en popa suele estar situado el motor y con éste en marcha, los ruidos y vibraciones se hacen muy molestos.
Las literas centrales o el salón convertible, puede ser uno de los mejores lugares para dormir, aunque la gente no le preste tanto aprecio como a las cabinas, por la falta de intimidad, y por ser el sitio más transitado y menos reservado.

Sin embargo en el salón tendrá todo el espacio para desvestirse o estirarse olvidando la sensación de claustrofobia de los pequeños camarotes. Cuando todos los demás se han retirado a sus respectivos camarotes el salón convertible pasa a ser una autentica suite de lujo con barra de bar y cocina incluida! Y la cama de estos salones convertibles suele ser en ocasiones la mayor de todo el barco.
Luchar contra la luz es más fácil. Desde los antifaces para dormir como los que encontramos en los aviones (o el que utilizaba “Don Gato” en los dibujos animados) hasta cortinillas o planchas opacas que pueden sujetarse a las ventanas con una sencilla ventosa. Las soluciones son múltiples.
Evitar los ruidos
No olvide llevar tapones de oídos de los que venden en la farmacia, pues pueden solucionar el problema sonoro, especialmente si un compañero ronca más de la cuenta, ¡lo que a veces puede hacerse insoportable!
Las cabinas de popa molestan a veces en el fondeo debido al ruido de las olitas al golpear el casco por debajo del espejo de popa. Pero todo tiene solución. Con dos o tres defensas amarradas entre sí, cruzadas bajo el casco, y sujetas a un par de cornamusas conseguiremos atenuar prácticamente los ruidos de estos chapoteos.
Estando en puerto amarrados entre dos barcos, el rechinar de las defensas que se apelmazan y estrujan contra la amura de los vecinos de pantalán puede ser fácilmente solucionado vertiendo un chorrito de lavavajillas sobre ellas. El jabón actúa como lubricante haciendo maravillas contra el molesto chirrido.

Antes de echarse a dormir compruebe que no hay ningún envase de conservas o un vaso suelto que pueda ponerse a rodar de lado a otro dando, nunca mejor dicho, la lata. A veces la vajilla está mal sujeta dentro de su armario y esto puede ser causa de ruidos y molestias.
Especial atención requieren las drizas ya que tienen la mala costumbre de producir tintineos molestos contra el palo y demás elementos de la jarcia. La solución es sencilla y rápida. Enganche el mosquetón de la driza al extremo de la botavara o a cualquier punto de la regala. En estos casos una tira de "sandow" flexible de uno o dos metros de longitud le permitirá separar la "campanilla" al estirar hacia un obenque, para dar por solucionado el problema.
Durante el fondeo y con un poco de oleaje, el tintineo de la cadena del ancla también puede fastidiar lo suyo al subir y bajar el barco de forma tan rítmica como desagradable. Para evitarlo nada mejor que sujetar la cadena ayudados por un cabo con mosquetón hacia una cornamusa dos o tres palmos por debajo de la roldana.

Naturalmente y si la situación lo requiere o lo permite, podremos filar cadena hasta que toda quede en el fondo, para quedar sujetos por el cabo que viene a continuación de la cadena.
De cualquier forma, además de evitar el ruido síncrono debido al repiqueteo de los eslabones de acero, evitaremos la tensión de la cadena sobre el preciado molinete del ancha consiguiendo alargar la vida de tan importante dispositivo.
Pero el peor de los ruidos, contra el que no queda más remedio que los tapones de oídos o la escopeta recortada, es el de algunos macarras vecinos fondeados en la cala, y que piensan que la costa es suya y no tienen en cuenta a los demás. Este genero de pseudo aficionados abundan por nuestras costas y tienen la mala costumbre de poner música hortera o "chunga-chunga" discotequero e insoportable, hasta altas horas de la noche. En bastantes ocasiones una visita "diplomática" con la embarcación auxiliar suele resolver el asunto.
El tamaño si que importa
El tamaño de las camas y literas es muy importante y demasiado olvidado por los diseñadores, por los astilleros y por los armadores. Al buscar un barco se presta demasiada atención al número de camarotes y de literas, sin ni siquiera interesarse por el tamaño de estas. Lo cierto es que conozco a más de un aficionado que ha decidido cambiar de barco al no caber bien en la cama lo que le conduce a un "cabreo" diario al acostarse.
En muchos barcos a cualquier cosa se le llama cama. Tenga presente que en un camarote de proa cuyo vértice de proa sea inferior al 1,20 de anchura será inviable para dormir en pareja, a no ser que se tenga “demasiado” cariño al acompañante, algo que no tiene nada que ver con el descanso…

Las literas deben tener una anchura de unos 60 centímetros, ya que si son menores nos sentiremos como momias en un féretro, pero con más anchura será más difícil “encajarse” durante las escoradas a vela, y evitar salir rodando. Existen lonas anticaídas que se pueden instalar en cualquier cama, y con las que poder dormir con el barco escorado de forma segura, evitando caídas al suelo en los cambios de bordo. Estas lonas anticaídas también son utilizadas para estibar cosas durante la navegación con escora evitando que nada se vaya rodando al suelo.

En general los aspectos relacionados con la comodidad de la cama deben ser estudiados cuando el barco se encuentra cómodamente amarrado o fondeado, o por el contrario en navegación y sometido a grandes vaivenes y movimientos. Hay muchos barcos que pasaran con holgura el primer examen, pero suspenderán estrepitosamente en el segundo caso. Muchísimos barcos tienen una camas en el camarote de proa de un aspecto inmejorablemente cómodo y en las que es imposible dormir durante una navegación nocturna con el mar algo cargado y cambios de banda, so pena de arriesgarnos a caer al suelo a la primera de cambio, lo cual más que un riesgo se convertirá en una completa certeza.
La longitud de la cama es muy importante. Debe tener al menos unos 10 centímetros más que la altura de quien pretenda dormir, algo que no resulta evidente en los barcos de recreo si es usted un tipo alto.

No olvide que en los camarotes, los pasamanos o perfiles a los que agarrarse son cómodos cada vez que necesite ponerse en pié. Para las personas verdaderamente altas y en barcos de no mucha eslora, una buena solución es la de la hamaca. Injustamente olvi