07 Jul. 2026 · Alberto Piedra
Chárter Megayates en el Mediterráneo
Chartear megayates en el Mediterráneo

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al viento. A pesar de la crisis, la tendencia camina hacia esloras cada vez mayores en yates con mejores eficiencias en los consumos. Buen ejemplo de ello es el nuevo Megayate de Hessen diseñado por Van Oossanen cuyo diseño de carena le permiten consumir a 18 nudos de velocidad sólo 12 litros de diesel/milla, a pesar de sus 50 metros de eslora y cerca de 400 toneladas de desplazamiento. El 36% de esta gran flota está representada por megayates de más de 50 metros de eslora, con precios por semana que en ocasiones sobrepasan los 150.000€ a los cuales se han de sumar en torno a un 20% en concepto de extras.

Las jugosas cifras facturadas hacen que muchos armadores a pesar de no faltarles el dinero, decidan alquilar su barco de forma parcial, con lo cual financiar los elevados costes de mantenimiento y en algunos casos obteniendo beneficios considerables.
Radiografía del Megayate de charter
Un Megayate de 35 a 45 metros de eslora. Nuevo o casi nuevo. Que opere en la costa de Croacia, Adriático, Italia y Grecia. En estas condiciones es casi seguro que pueda conseguir cifras de negocio de más de medio millón de Euros mensuales durante la temporada alta. La demanda para estos barcos es tan alta que los armadores no se sienten motivados a bajar los precios y el “booking” para las semanas de Agosto se llena con mucho tiempo de antelación. 5 cabinas dobles, 10 invitados que pagan en torno a 10.000 € para vivir durante una semana al año como auténticos príncipes orientales.

Aunque los interiores modernos son del agrado de algunos, lo cierto es que el diseño clásico gusta a todo el mundo. La distribución interior debe ofrecer un espacio organizado en diferentes espacios en los que puedan convivir cómodamente unos 10 invitados manteniendo un alto grado de privacidad entre ellos. Para lograr un alto número de reservas, el barco debe ser nuevo o seminuevo. Así los barcos más entrados en años son muy poco solicitados a pesar de ofrecer precios mucho más ventajosos.

Los abanderamientos son casi siempre de conveniencia en lugares en donde existen beneficios fiscales tanto para el barco como para el pago de los seguros sociales para la tripulación. Pero estas condiciones hacen el chárter casi imposible en aguas Españolas y por esta razón, los Megayates operan en el resto del Mediterráneo salvo en España. Cannes y Mónaco son dos escenarios perfectos en los que conocer muchos de estos yates que rehúsan navegar en aguas españolas por miedo a las duras condiciones fiscales Españolas.

El “break-even”, momento a partir del cual los beneficios del chárter cubren todos los gastos de amortización, mantenimiento amarres y tripulaciones, suele estar en torno a las 8 semanas de chárter al año. Muchos de estos yates viajan durante el invierno al Caribe donde siguen trabajando pues allí es temporada alta y solo regresan al mediterráneo a finales de primavera.
Existen agencias especializadas en ofrecer estos barcos a los clientes que operan a nivel internacional, como por ejemplo “Edmiston and Ashore Yachts”.
Una tripulación perfecta


Tan importante como el propio megayate es la calidad de su tripulación. El éxito radica en tener una tripulación profesional que sea muy capaz en todos los aspectos técnicos de navegación, pero que sea aún más eficiente en conseguir que los invitados se sientan en todo momento perfectamente atendidos. Para ello el capitán debe formar un equipo compacto y armonioso con el resto de la tripulación, cuyo principal objetivo debe ser la total satisfacción del cliente. Para ello es necesario una gran educación, gran sentido de la responsabilidad y altas dosis de “savoir faire” con las que lograr la mejor solución ante cualquier necesidad.
La cocina es un aspecto fundamenta en cualquier chárter de lujo. Cocinero y ayudantes deben sorprender a los invitados durante todos los días de duración del crucero, para que cada comida, cada cena, sean por sí mismas, acontecimientos dignos de mención.
Cuando la tripulación se muestra feliz y agradable entre sí como con los invitados, en el barco se respira una atmósfera mágica, condición fundamental y suficiente para que el chárter sea todo un éxito.
