Fondear

07 jul. 2026 · Benjamín Pedrojuan

Relato de un marinero castellano por Benjamín Pedrojuan

Relato de un marinero castellano por Benjamín Pedrojuan

Relato de un marinero castellano

por Benjamín de Pedrojuan Amado - Agosto 2.008

 

Desde que adquirí mi preciosa Cap Camarat, siempre pensé en un periplo en solitario, para disfrutar de la navegación y del mar como única compañera. Este es mi pequeño relato y experiencias a lo largo de la costa mediterránea.

La idea venía rondándome desde hacía tiempo, y finalmente llegaba el momento de llevarla a cabo. Una aventura mediterránea sin complicaciones pero llena de buenas experiencias de navegación con mi CapCamarat. Casi una semana de

navegación por etapas desde las aguas de Tarragona hasta el puerto de Alicante. Unas 300 millas náuticas durantes las cuales pude disfrutar de las costas del Delta del Ebro, las inmensas playas del litoral castellonense y valenciano, y de los abruptos y escarpados acantilados alrededor del cabo de la Nao en las aguas de Dénia, Jávea, o Moraira, para continuar en rumbo SW por las costas de Calpe, Altea o Villajoyosa hasta mi destino final en Alicante.

 

Martes,  22 de Julio, año  2008.

El viaje al mar.

Mi salida desde tierras de Soria y los preparativos, me llenan de inquietud pensando en lo correcto de mi decisión de iniciar este viaje, son las 11:00 horas, se acerca mi despedida, llega el momento. Por un instante me arrepiento, luego me da fuerzas pensar que estoy suficientemente preparado y es mi oportunidad, este viaje lo llevo queriendo realizar desde hace años, veo a mi querida Mª Angeles y comprendo su temor.

 

Esta decidido, le abrazo con fuerza y se nos escapa a ambos unas lagrimas. Debemos ser fuertes, aunque todo el trayecto hasta Cambrils no va a ser un buen viaje, por el camino no hago mas que considerar mi decisión de querer ir solo.

 

Son las 16:00 horas, llego a puerto, los preparativos de nuestro primer amarre me permite volver a centrarme en el proyecto, vuelvo a repasar los equipos, comprobar su funcionamiento y repasar mi corta experiencia y mis apuntes náuticos que no debo olvidar.

 

Estoy en Cataluña, aunque nunca he vivido, dicen que yo nací aquí, en el Mediterráneo… (Serrat)…, son 25 euros por amarrar, doy las gracias por ello, espero que los costes no sean iguales en todo el trayecto.

Decido subir al malecón a divisar el mar, me siento algo nervioso, creo que sospecha y lee mi pensamiento, el sonido del oleaje parece preguntarme algo, ¿Tu solo?.

 

 

Miércoles, 23 de Julio.

CAMBRILS hasta SAN CARLOS DE LA RAPITA.

Navegación: 56 millas. Horas de navegación: 5 h.

Salida al mar llano como un plato, son las 10:00 horas, perfecto para mis primeros planes de navegación con una velocidad de crucero a 20 nudos, nos dirigimos a L`Ampolla, distancia de 20 millas, rumbo 190º Sur, no sé si he dicho que el mar está mas que precioso, claros y oscuras nubes en tierra que me obligan a controlar detenidamente, todo según previsión meteo recibida en mi salida, vientos que provienen de 170º SE, coinciden casi en mi rumbo.

 

Son las 13:00 horas, el viento comienza a ser más fuerte al avistar el Delta del Ebro, navegamos a 10 nudos, prácticamente amurados en dirección a la mar muy rizada, calculo de millas y previsión de 1 hora, aguanto a ritmo de mar 2 horas, llegamos a la bahía de San Carlos a las 15:00 horas, mucho más de lo previsto, estoy agotado de tanto pantocazo, el barco me ha sorprendido y hoy lo he puesto a prueba, su paso de ola es fantástico, hemos llegado todos sanos y enteros.

 

Solicito amarre, hoy no salgo, mañana la previsión meteo la indican mas favorable, tengo que controlar y revisar mejor estas previsiones, lo de hoy no tiene que volverme a pasar, y si el tiempo no es seguro, no navego.

¡Que paella!, todo un premio, se nota que hoy he hecho hambre, elijo un sitio que solo se accede al restaurante a través del mar y en barco, todo un gusto “pa mis orejas”.

 

 

Jueves, 24 de Julio.

SAN CARLOS hacia OROPESA y luego a BURRIANA.

Navegación: 63 millas. Horas de navegación: 5 horas.

Buena previsión meteo para hoy, vientos Sur mas flojos y de fuerza tres, salida 10:30 horas, mar rizado pero suave, puedo navegar a 20 nudos, mi ritmo ideal.

 

Después de 13 millas avisto Alcocebre, bonita zona, mi mar precioso, de un azul verdoso, suave, fino y hermoso, cielo despejado y soleado, que mas se le puede pedir.

 

Vinaros tranquilo, Benicarló y Peñiscola casas imponentes y playas abarrotadas, mi mar se empieza a encrespar como el día anterior, navegable entre 10 y 15 nudos, es momento de descanso y fondeo media hora, son las 12:00 horas, 20 millas mas con previsión de llegada a las 13:00 horas, con sol esplendido llegamos a Oropesa según lo previsto.

Horrible espectáculo desde el mar, Marina D`or, ciudad del “rascacielos” a mi vista, penoso, ni paro, me quedo sin palabras, inaudito horizonte.

 

Hora de comer en el Náutico de Oropesa, me informo de varios restaurantes, según me dicen en la gasolinera, uno para carteras llenas y otro al que voy, más sencillo, se nota que hoy no es festivo, amarro justo en la puerta…. que lujo.

 

¿Será como ayer?,  resultado: buena ración de “moluscos”, estupenda manera de acabar la mañana.

 

Suelto amarras a las 16:00 horas, con “to” el solazo, si puedo, nada más salir de puerto buscaremos una cala para fondear y echar una siestecita a ritmo de las olas, dentro de mi pequeño camarote… genial.

 

Mi barco Sandrana y yo nos dirigimos a Castellón y con destino final en dos horas de llegada a Burriana, mi mar rizadito, algún que otro pantocazo y cada vez que paso uno gordo se apaga la sonda de profundidad, algo tenía que pasar, lo mejor es que el barco responde, magnifico Jeanneau, ¡como pasa rizos y olas entre 15 y 20 nudos!

 

Me estoy poniendo negro del sol y de ver que entre tanto movimiento, no aguanta la bolsa de las pequeñas cosas, se descuelga porque se ha roto el enganche, tengo que buscar sobre la marcha soluciones para mantener todo en su sitio, no puedo admitir tanto desbarajuste, me pone nervioso.

 

Avistamos Castellón, la civilización en grado superior, enormes cargueros y una refinería, alguien tiene que fabricar mi combustible, por cierto, voy mejor de consumo cuando navego a 20 nudos, el barco planea suave y no frena.

El mar a 25º, calido y perfecto para un baño en medio de la nada… perfecto antes de llegar a puerto.

 

Llegamos a Burriana, población que no conozco, me agrada la amabilidad de Capitanía, sitio tranquilo y buen amarre, cada vez domino mejor los atraques, me acuerdo hasta de las maniobras de libro, me permito ayudar a bellas marineras del club de vela, lo agradecen, siempre es bueno que alguien te ayude, no hay cosa peor que ver que te observan y ni se acercan a ofrecer ayuda, estando a flote todo es distinto.

 

A cenar, llamar a Mª Angeles, y a dormir.

 

 

Viernes, 25 de Julio.

BURRIANA navegación hacia VALENCIA y destino en CULLERA.

Navegación:  57 millas. Horas de navegación:  6 horas.

Empieza el baile a las 11:00 horas, letra 190º SO y 60 próximas millas, música de Mercury 75 cv y el desplazamiento magnifico provocado por el casco de mi Jeanneau de 17 pies, compositor capitán Benjamín, único pasajero, titulo fe, esperanza, caridad, y en tus manos encomiendo mi espíritu, un día mas.

 

Vamos rumbo a Valencia, hoy salimos algo tarde, asuntos de llamadas de trabajo que tenía pendientes de realizar, llevo varios días evitando estas llamadas pues se me hace difícil enfrentarme a la realidad en este ambiente. No sé que día es hoy, creo que Viernes, ¿será bueno este estado de confusión?.

 

Buena previsión de tiempo para hoy, el viento ha cambiado al sureste, mejor, así, navegaremos con el mar de amura y de esta forma mas cómodos. Ante mí un día soleado, mi mar de un azul encantador, navegable a 20 nudos, mi ritmo ideal.

 

Recuerdo que ayer, en que el mar estaba suave y liso, llegué a alcanzar 39 nudos durante varios minutos, ¡un capricho!, un placer que de vez en cuando me doy, si las condiciones lo permiten. En el agua dulce de nuestro habitual lago, solo consigo 32 nudos a causa de la altitud y la diferente densidad del agua.

 

Navegamos 15 millas y a la altura de Sagunto, decido hacer algo anormal en mí, voy a tomar el sol sin camiseta!!,  imagino la voz de Mª Angeles diciendo: ¡pero no olvides darte crema!, cosa difícil de hacer solo, ella siempre me ayuda, fue su idea llevarla a bordo, hago un esfuerzo, me la doy y a correr.

 

Cuando menos lo esperas, pasa algo, siento un ruido en popa, horror, se acaba de caer por la borda el mástil de luz “todo horizonte” con el pabellón nacional adosado!.

 

Se precisa urgente rescate, somos pocos a bordo y no me puedo permitir perder a nadie, curva de Butakov perfecta y el mástil de luz con el pabellón nacional, flotando por la proa. Me siento aliviado con el preciado rescate y rescatar sobre todo el pabellón nacional de mi barco y de todos los españoles, que alivio. Consecuencias: rotura de la base de conexión y me quedé sin luz. Esta embarcación se ha quedado con menos luces que una “patera”, y eso que antes tenía pocas. La solución esta en una reparación pertinente de fortuna, algo chapucera, y consigo que vuelva a flamear tan preciado pabellón.

 

A la vista tenemos Valencia y nos adentramos en el náutico Copa América, que desolación, es nuevo y esta completamente desierto, ni tan siquiera una replica del famoso “Alinghi”, con esta desilusión ni nos amarramos y nos volvemos al mar en dirección al náutico de Valencia. El calor es asfixiante y para colmo, la peor comida de la semana por ahora, cuando mas importante la población, peor.

 

Navegamos dirección Cullera, el náutico esta en la desembocadura del río según mis cartas náuticas, el mar se riza demasiado, no paso de 10 nudos. Por cierto, cuando el pantocazo es excesivo, la sonda de profundidad se apaga, me da la sensación que por miedo, cierra los ojos y no quiere ver. Será como mi Mª Ángeles en el mar, una “caguica”.

 

Llegamos al náutico de Cullera y vaya forma de atracar, me abarloan a otros cuatro barcos de mi tamaño. Es lo que hay, mas no se puede pedir, me dicen, todos están igual, algo curioso, creo que después del quinto barco no amarran a nadie mas, ¡soy el quinto y nadie tendrá que pasar por encima de mi!, eso si, yo tengo que pisotear a todos para salir a tierra, ¡como tropiece entre tantos cabos, me voy al agua seguro!.

Hoy no he hecho más que ver pequeños veleros tipo “Pedro”, con sus velas al viento, les devuelvo los saludos al pasar, me observan y yo a ellos más, les acerco con los prismáticos hasta donde no llego, con que paz navegan,  todo su silencio y tranquilidad me atraen de una manera especial.

 

Por cierto, ayer no conté que a cinco metros de mi amarre se encontraba amarrado un catamarán de 40 pies, soberbio, arrogante, que arboladura, que jarcia, que mástil interminable. De pronto, se abre la cabina y sale un hombre de mediana edad, alto, estilizado, corte de pelo como yo, (calvo, única semejanza a mí), que brazos, musculatura y espalda, todo un armario, que equilibrio y consonancia con su barco, con un bañador tipo slip y ajustadísimo a su redondo culo. Algunas  preguntareis: ¡como tiene que tener el camarote!, me mira de reojo, disimulo, estoy entretenido en mis notas del diario, se dirige hacia las duchas y por el camino, saluda con especial simpatía a marineras de barcos vecinos, se aleja.

 

Vuelvo a recrearme en su hermoso barco, encuentro a mi entender un defecto a tener en cuenta…, necesita por lo menos, de tres puntos de amarre seguidos para atracar a gusto.  Que despilfarro de terreno, si decide ir a otro puerto, tendrá que hacer reserva el año anterior, comparando con las pegas que me ponen a mí, con mi 17 pies de eslora.

 

Imaginemos por un momento (imaginar es gratis) a semejante artefacto y su enorme arboladura con todo el trapo extendido, velas hinchadas hasta la exageración, viento real de 25 nudos. Ahora, dos sólidos marineros para hacer banda: señores Pedro y Leandro. En el interior del camarote, Mª Ángeles, Felisa y Lorena preparando una exquisita infusión de manzanilla tipo Pita. Ana y Laura, estas jóvenes y valientes acompañando en la banda, todo el peso por pequeño es valido, a cada una de las niñas les rodean dos enormes brazos para sujetarlas, me tranquiliza, los chalecos a tope, nos preparamos para realizar una ceñida brutal, ya que las señoras están entretenidas.

 

Seguimos soñando… el casco de barlovento esta empezando a despegar del agua, solo toca escasamente su timón,  ¿a que no sabéis quien gobierna la enorme y única rueda de timón?, ¡pues yo!, el Benja, ¡no faltaba mas!. Sentimos quejas del interior del camarote, mi querida Mª Ángeles se muerde hasta las cejas para no gritar de terror, Laura la veo mas tranquila, Felisa mas acostumbrada, se queja menos, por nuestra parte no hacemos mucho caso y disfrutamos de la gran velocidad. No me da ni tiempo de ver la corredera, el entusiasmo en cubierta es general, Ana y Laura encantadas, cosa que me alegro. En medio de semejante estado, oigo la voz de Leandro que dice: ¡Benjamin, Benjamin que vamos a pique!, yo prepotente y extrañado, no hago caso de un marinero de titulación inferior, y le digo: ¿pero no nos dirigíamos a Gijon?...

 

¡Plop!... solo fue un sueño… con un chiste final, fácil.

 

 

Sábado, 26 de Julio.

CULLERA navegando a DENIA y destino en MORAIRA.

Navegación:   45 millas. Horas de navegación:  4 horas.

Hoy me han dado “dianas” a las 07:00 horas, como pensaba ayer, mis previsiones son ciertas, y como no se podría esperar de otra manera, algunos de mis cuatro compañeros de amarre abarloado, se decidiría a ir de pesca bien tempranito. No me debo quejar pues uno de ellos quería salir a las 06:00 horas, pero su amigo retraso la salida. No sólo desamarró uno a las 07:00 horas, después fue otro a las 08:00 horas… paciencia.

 

Es una autentica dosis de habilidad, por parte de los marineros del náutico, ver como realizan el desamarre del barco mas próximo al pantalón, amarras, cabos de todos los colores, largos, springs de todo tipo. Ayer me hice cruces de cómo lo harían y hasta sospeche que pudieran acordar la hora de salida todos a la vez, ingenuo de mí.

 

Como imagino la cara que pondría Luisa, viendo como su bonito barco, es invadido y literalmente pisoteado por fornidos marineros de puerto y las chanclas de rudos pescadores pasando sin pudor por proa y popa, para soltar y atar cabos, defensas y largos, y encima bien temprano.

 

No hace falta decir que me despertaron, y me sentí con buen humor, raro en mi nada mas despertar. Entre el buenos días y el asombro que tenían al verme

¿Tienes dudas? Escríbenos

Artículos relacionados