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07 jul. 2026 · Alberto Piedra

Descubrir las Islas Jónicas

Descubrir las Islas Jónicas

 

Si aún no has viajado por sus costas empapadas de historia, por sus islas míticas, paseado por sus bosques de olivos centenarios, deambulado por sus pueblos, te espera un increíble descubrimiento.

Mediterráneo azul en estado puro. Desde mi primer viaje a las Islas Jónicas, Grecia se convirtió en un incondicional al que siempre regresar... y cuanto más mejor.

Un paisaje simplemente espectacular, rodeado por aguas de todos los azules posibles. Gentes afables, ambiente amable, costumbres y forma de vida despreocupadas, sin pretensiones. Todo empapado por la alegría de un sol espléndido y brillante, encalado de azul.

Unas aguas en las que poder navegar en paz, sin las improcedentes tarifas desmedidas de algunos puertos de la costa española, sin estar sometido al acoso en cuanto bajamos el ancla.

 

La ruta del jónico

Costas en las que aún se respira la aventura mediterránea. En la que tan pronto nos encontramos fondeados con otros amantes del mar, como paseando entre calles empedradas, para toparnos con un afable cura de larga barba blanca, contrastada con su negra y ortodoxa sotana, que juega con sus amigos a la petanca en la plaza central de su pueblo. Paseamos frente al mar, por caminos engalanados por milenarios olivos, y perfumados por el aroma del azahar y naranjos que crecen despreocupados al mismo borde del mar.

Islas habitadas desde el neolítico, que han albergado diferentes culturas desde los comienzos de la tiempos como los Minóicos, los Micenos, los Romanos, los Bizantinos, Turcos, Venecianos y Europeos. Tierras en las que habitaron héroes míticos como Ulises en la Odissea de Homero, los Corintios. Escenarios de guerras también míticas entre las superpotencias de la época, entre Atenienses y Espartacos hace 2.500 años.

Clima Jónico

Las Jónicas son más húmedas que el resto de las islas de Grecia, y por eso abunda la vegetación. A pesar de ello es fácil encontrarnos con buen tiempo, o incluso pasear en invierno en mangas de camisa. La temperatura media en verano está entre los 26ºC y los 32ºC, bajando en invierno entre 5ºC y 15ºC, aunque como he comentado, he podido disfrutar en pleno Enero con unos soleados 20ºC en la isla de Kerkira.

Los vientos son suaves, salvo cuando se establece el Meltemi, normalmente desde Junio a Septiembre. El viento suele establecerse desde el noroeste al oeste noroeste, con una fuerza de 2 a 5 nudos para morir al atardecer. En los meses de más calor, a veces salta el Maistro, un viento del norte o noroeste, con rachas severas en las islas de Lefkadas, Ithaka, Zefalonia, y Zakinthos, que puede ser descubierto al observar nubes alargadas en la cumbre es las montañas más altas de estas islas.

 

Conocer las islas Jónicas

No es mal lugar empezar por Corfú, ya en la frontera con Albania, en donde nos pueden asaltar las dudas de tirar hacia el Norte para adentrarnos en el Adriático y subir hasta Venecia recorriendo un paisaje tan maravilloso como el que nos ocupa. Mucha gente al oír hablar de Grecia piensa en las islas de Santorini, tan bellas como áridas. Pero lo cierto es que Grecia es un poco como España en cuanto a la variedad de climas y diversidad de sus regiones totalmente diferentes, montañas nevadas, o costas de aguas transparentes. Grecia tiene miles de rincones incomparables que quieren ser descubiertos. 16.000 kilómetros de costas sin apenas ningún mamotreto urbanístico como los que podemos encontrar desde Fuengirola hasta Tarragona pasando por Benidorm.

Casi toda su costa es totalmente navegable con infinidad de refugios resguardados, sople de donde sople Eolo. Las Jónicas son más suaves en cuanto a vientos y por ello más fáciles para los que tienen menos experiencia en navegación y decidan alquilar directamente en cualquiera de las numerosas bases de alquiler. Quienes navegan desde España tienen ya más que probada experiencia para descansar en cualquier rincón del Jónico y más adelante adentrarse en el también increíble y sorprendente Peloponeso, que tiene tantísimo por ver y disfrutar, para más adelante virar al Norte pasado cerca de Atenas y encontrarse con la Espóradas, sencillamente fantásticas con sus playas de arena fina bordeadas por pinares perfumados.

 

La fantástica ruta del Jónico; Desde Corfú

Corfú es buen destino para emprender una larga ruta hacia el Sur Este, empujados por los vientos mayoritarios del Noroeste, para recorrer desde la frontera del sur de Albania hasta las bellas islas de Lefkada, Paxos, Zakinthos o Zefalonia, lugares míticos como Ithaka, en los que la cultura se funde con el principio de las civilizaciones.

Enormes lagunas de aguas remansadas como la de Preveza al sur-este de Antipaxos, antes de llegar a Lefkada unida al continente por un pequeño puente flotante. Aguas en las que descubrir cavernas y aguas tan transparentes como el cristal, tabernas perdidas en las que rezuma la paz y la tranquilidad, lagunas resguardadas en las que poder practicar deportes acuáticos con total seguridad, pueblos costeros milenarios patrimonios de la humanidad por la UNESCO, calas y bahías desiertas.

Corfú resultó ser un auténtico descubrimiento que bien merece una o varias visitas de varios días. En la marina de Gouvia encontramos diferentes flotas de chárter y unas instalaciones modernas. El centro histórico a solo unos pocos kilómetros esconde numerosas tabernas, supermercados en los que avituallar el barco. Y muchos animados recorridos para perderse entre las calles empedradas de sus diversas épocas colonialistas.

En el norte de de la isla de Corfú, también conocida como Kerkira, llegaremos a Kassiopi, una amplia bahía de aguas resguardadas y aguas templadas a la entrada del tranquilo y profundo “canal del amor” entre Corfú y la Grecia continental. En las colinas de la costa se esconden muchas villas de tejados anaranjados y construcciones venecianas escondidas entre montes plagados de olivos.

Corfú está lleno de rincones de gran encanto como la Bahía de Ermones en cuya plaza fue encontrado el náufrago Ulises siendo acogido por Nausica, la hija del rey Alquino. Corfú fue el lugar de moda para pasar las vacaciones de las familias reales europeas, como la reina Isabel de Austria conocida como la emperatriz Sissi que construyó un bello palacio que no debemos dejar de visitar.

Recorrer el interior con un coche alquilado tras amarrar el barco, por ejemplo en la moderna marina de Gouvia, nos permite adentrarnos en paisajes verdes y ondulados por suaves colinas que van dando lugar a pequeñas montañas de hasta 906 metros de altura en el Pantokratoras. Al Oeste la vista costa el hipo, con caídas de la costa sobre el mar entre distintas bahías y calas de fina arena. En toda la isla se extienden densos olivares de los que se extrae un afamado aceite de oliva, y otros productos como son sus ricos quesos y vinos blancos. Los naranjos de Corfú son únicos, pues en ellos se da una especie diminuta conocida como Kum-Kuat de la que se elaboran dulces de naranja o el exquisito licor de mismo nombre.

Habitada desde el Paleolítico, empezó a ser conocida en la antigüedad como Korkira y más adelante Kerkyra, colonizada por los Corintios que construyeron una gran acrópolis desde donde creció un importante desarrollo comercial con flotas y colonias en islas adyacentes. Su riqueza atrajo el interés conquistador de Atenas y Esparta que condujo a un gran enfrentamiento en el año 432 antes de Cristo, pasando al dominio Espartano, para ser siglos más tarde dominada por los sicilianos de Siracusa, el rey Pirro de Epiro, los ilirios, los romanos, los bizantinos que construyeron las murallas del siglo XIII, por los venecianos en 1.204 y turcos en 1.537, o los franceses en 1.797, para ser posteriormente disputada por los ingleses.

Si navegamos rumbo Sur por este canal y unas millas antes de alcanzar el extremo sur de Corfú, es mejor acercarse por la costa continental para llegar a la isla de Sivota Mourtos frente a la pequeña localidad de Sibota en donde encontramos multitud de fondeaderos para pasar la noche y una marina para los que quieran amarrar y recorrer las tabernas del lugar. Un lugar perfecto para darse un paseo colina arriba y disfrutar del intenso azul ultramar mediterráneo mientras esperamos la espectacular puesta de sol.

Costeando rumbo Sur-Este aparecen continuamente calas y más calas de aguas cian y cortados con areniscas que protegen algunas playas escondidas entre pinares acostados sobre el mar. A unas dos o tres horas de navegación llegamos a Pargas, localidad con mucho encanto y en donde poder fondear en sus dos bahías de aguas cristalinas y pasar la noche tras pasear y disfrutar por sus calles encaladas y encajadas entre villas de estilo veneciano. Paseando por el promontorio y desde el castillo se divisa una estupenda vista sobre la isleta de Panagia separada de la playa por solo unas decenas de metros.

 

Paxos y Antipaxos

Tras desayunar y disfrutar un relajante baño, es buena idea arrumbar hacia la isla de Paxos. Paxos ofrece buen resguardo en su localidad principal de Gaiou ofreciendo un remansado estrecho y tranquilo canal. Bien merece la pena dar la vuelta a la isla y pasar varios días, el primero de ellos por ejemplo, en la resguardada bahía de Ormos Lakka justo al norte con un fondeadero "de libro".  Si venimos desde el sur de Corfú la navegación no será de más de una hora pues Lakka al norte se encuentra a solo 7 millas náuticas de Corfú.

En la costa oeste encontraremos muchas calas idílicas en las que poder descansar si la mar no es del oeste. No podemos perdernos la visita con la neumática de algunas cuevas de mágicos colores al más puro estilo menorquín. Unas pocas millas más al sur y cerca de Agrilas incluso encontraremos resguardos en calas protegidas también del oeste. Cuando alcanzamos el extremo Este de la isla, encontramos un islote circular con un canal transparente en donde hacer otra parada obligada, controlando bien la sonda para no darle una mala noticia a nuestra quilla. A solo 600 metros de distancia se abre la cala cerrada de Moggosini en donde amarrar para saltar a tierra o fondear y pasar la noche disfrutando de una velada perfecta.

Al desembarcar nos sorprende su verdor, exuberancia e inimaginables rincones que difícilmente podríamos haber imaginado que pudieran concentrarse en tan solo 25 kilómetros cuadrados de extensión. Es buena idea alquilar una moto para adentrarse por los senderos que nos conducirán a pequeños puertecitos impracticables para un gran barco de recreo. De nuevo miles de olivos y cipreses salteados por naranjos, limones y otros ricos frutales, extendidos sobre sus colinas que apenas sobrepasan los 250 metros de altura. En gaio, la capital y principal puertecito de la isla, encontraremos un paisaje pintoresco y exuberante. Entramos en un pequeño fiordo que bordea las dársenas en las que amarrarnos para visitar la ciudad. La empinada costa del Oeste cae sobre aguas transparentes entre las cuales se encuentran grutas marinas, como la de Ortholithos o la e Kastanida, entre playas de fina arena.

La isla de Antipaxos está separa de Paxos por solo media milla de distancia y en ella también descubriremos bellos rincones en los que poder descansar un par de días en su veintena de calas, algunas de las cuales sorprenden por sus blancos acantilados. Es una joya escondida e inexplotada por su pequeño tamaño, en la que posiblemente deseemos pasar más días disfrutando por las noches bajo los cielos plagados de estrellas.

Antipaxos se encuentra a sólo 3 millas náuticas de Gaio la capital de Paxos, y no tiene más de 5 kilómetros de extensión. Pero en estas costas encontraremos las playas más bellas del jónico, con aguas de intenso color ultramarino y fondos transparentes como el cristal.

 

Preveza con su interesante estuario y la isla de Lefkada

12 millas siguiendo derrota al Sur-Este y costeando el litoral continental, llegaremos a la localidad de Preveza en donde se abre un estrecho paso hacia un gran estuario al estilo Mar Menor en Murcia. Preveza ofrece un pequeño puerto deportivo y una vez pasado el estrecho se abre un pequeño mar menor de profundidad media de unos 10 metros, en donde navegar hasta distintas localidades, algunas de las cuales ofrecen algún pantalán al que amarrarse popa al muelle y ancla por proa.

Vayamos a donde vayamos encontraremos tabernas, ruinas milenarias y paseos llenos de encanto. Un par de kilómetros al norte de Preveza y dentro del estuario nos topamos con los restos de Nikopolis construida por el emperador Octavio tras el asesinato de Julio Cesar, y en donde Octavio reunió sus galeras contra Marco Antonio. Aquí también permaneció un invierno el apóstol San Pablo escribiendo las epístolas de Titus.

 

La isla de Lefkada

A unas pocas millas de Preveza encontramos la bella isla de Lefkada que recibe su nombre de las enormes y agrestes acantilados de roca blancas en su costa Oeste desde donde se supone que se suicidó tirándose al mar la poetisa Sapfó al no ser correspondida en amores por su amado Faón. Por el contrario su costa oriental que protege las costas continentales de Grecia son tranquilas

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