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07 jul. 2026 · Alberto Piedra

15 consejos para navegar por el Océano Pacífico

15 consejos para navegar por el Océano Pacífico

 

El sueño de todo transmundista... El Océano Pacífico nos ofrece, sin duda alguna, los lugares más espectaculares y bellos del planeta, culturas ancestrales por descubrir y navegaciones que serán todo un referente para el resto de nuestra vida.

 

Una experiencia vital y posiblemente la más importante que podamos disfrutar como navegantes y enamorados de la mar.

Lugares de increíble belleza en infinidad de archipiélagos e islas diseminadas en una extensión enorme, a lo largo del mayor océano del planeta. Si elegimos la ruta "amable" cruzando el canal de Panamá tendremos 8.000

millas por delante hasta alcanzar las costas de Australia... Para ponerlo en referencia, un cruce típico del Atlántico está en el orden de las 2.500 millas náuticas. Pero no todo será navegar, y el tramo más largo posiblemente sea el que nos espere desde Galápagos hasta las Marquesas, con 3.000 millas por delante a recorrer en unas 4 semanas. A partir de allí las etapas serán de sólo algunos días de duración para ir descubriendo Oceanía y las costas e islas más bellas del planeta.

 

Nos esperan las aguas más increíbles, la posibilidad de nadar y bucear con mantas y tiburones, descubrir la fauna marina más rica del planeta, pasearnos con la dingui o una canoa entre los canales más sorprendentes, como por ejemplo la Rock Islands de Micronesia, las lagunas de las islas de la Polinesia, las costas de Australia, recorrer Nueva-Zelanda y Tasmania, partir hacia las verdes costas de las islas Salomón, recorrer Nueva Bretaña, los fiordos tropicales del este de Papua Nueva Guinea cerca de la bahía de Collingwood, con aguas tan transparentes como el cristal, todas las Filipinas, Indonesia y sus infinitas y exuberantes islas… Demasiadas islas y bellezas por descubrir, por disfrutar, por vivir. Pero antes podríamos comenzar en las ricas aguas de las islas Galápagos, desde donde pondremos la proa hacia las islas Marquesas a "sólo" 3.000 millas, rumbo Oeste.

 

 

 

 

1) Tarea imposible para solo dos años de viaje

 

Oceanía ofrece tanto por descubrir por disfrutar, que sería imposible recorrerlo en un viaje de sólo 2 años. Puedes pasarte toda una vida y no te aburrirías. Los que han preparado un calendario de 2 años han tenido que ampliarlo a 3 o 4 dejando mucho por conocer. El Pacífico te enamorará y es posible que se convierta en tu destino definitivo. Hay muchos navegantes de recreo que al final se quedan por 5 ó 10 años consecutivos, convirtiendo el Pacífico en el destino definitivo de sus vidas… Y no es para menos.

 

 

2) Ojo con el permiso de navegación de Galápagos

 

Cruzamos Panamá desde el Caribe. ¿Rumbo a Galápagos? Llegar a las islas Galápagos con un velero de eslora media de unos 12 ó 13 metros, puede suponer una tarifa de más de 2.000€ por el mero hecho de recorrer sus costas.

 

Por esta razón, y teniendo tantísimo por recorrer y descubrir, habrá quienes prefieran arrumbar directos a las Marquesas que nos darán la bienvenida sin ningún impositivo “fee” y con un paisaje alucinante con cascadas y pareces selváticas a plomo sobre el mar y un ambiente desenfadado y extraordinario tanto por sus habitantes como por los muchos aficionados a la navegación de recreo que hacen recalada en estas bellas islas como primer destino tras cruzar el canal de Panamá desde el caribe.

 

 

 

 

3) No partas a la aventura sin botellas de buceo

 

¿Aún no buceas? Pues esta es tu oportunidad. En las Tuamotu, recorrer despacio la Polinesia laguna a laguna, bucear en Rangiroa, alcanzar varios meses después Nueva Caledonia para volver a bucear con Mantas, fondear sin prisas en las islas Salomón, Papua Nueva Guinea, luego en Nueva Bretaña en la espectacular bahía Kimbe, más adelante subir por Micronesia hasla Palau, con diferentes paradas intermedias, a la cual más bella, y adentrarse en las miles de islas de Indonesia… centenares de destinos, absolutamente fabulosos para disfrutar con las mejores inmersiones del planeta.

 

 

No es fácil encajar un compresor de buceo en algún rincón del barco o encontrar la forma de alimentar la energía que consume un sistema de cargas de botellas. El equipo necesario para hacer inmersiones es voluminoso, pero con creces merece el esfuerzo para poder tener todo listo para bucear con botellas, pues descubriremos uno de los aspectos más fantásticos que nos ofrece el mar, especialmente en esta extensa región del planeta.

 

Existen pequeños compresores de gasolina que pueden estibarse en el interior de algún tambucho medianamente grande. Lo mejor es montar uno eléctrico pero debemos tener un generador que lo alimente o una instalación solar y parque de baterías muy potente con un inversor de alta potencia. Sea como fuere, te merecerá la pena el esfuerzo. Además de tener a mano botellas de buceo en el barco, es una medida de seguridad por si misma que te puede sacar de apuros muy preocupantes, como por ejemplo enrocar el ancla en un arrecife, verificar un buen fondeo para dormir a pierna suelta, limpiar la obra muerta, deshacerse de una red liada en la hélice, verificar el estado de la obra viva, o sencillamente disfrutar de la vida marina… Lo más importante.

 

 

 

 

4) Recorrer el mar de coral y conocer sus ancestrales culturas

 

Las lagunas de las Tuomotu, las danzas sensuales e hipnóticas de las Polinesas, los tambores de Bora-Bora, las erupciones volcánicas de Vanuatu, los miles de rincones del triángulo del coral desde Filipinas hasta Indonesia. Las aguas cristalinas de Walindi en Papua, el alucinante paisaje que descubrimos desde Irian Jaya hasta la Micronesia en rincones recónditos y de alucinante belleza como por ejemplo en Pulau Waiag,… Las costas de las islas de Salomón pasado Guadalcanal. No es broma…, tenemos una barbaridad de destinos alucinantes por descubrir y uno detrás del otro y para meses y meses, y varios años.

 

 

Con mucha diferencia, el Pacífico es la zona que ofrece la mayor biodiversidad del planeta. En la que podemos encontrar muchos de los paisajes más espectaculares, las culturas más arcaicas, la mejor hospitalidad, y unas condiciones excepcionales para navegar, aunque a partir de Noviembre hay que buscar refugio para dejar pasar la época de los Ciclones, y esto debemos comprobarlo dependiendo del lugar en el que nos encontremos.

 

 

5) Planificar bien las temporadas

 

Hablamos de 8.000 millas de Este a Oeste y casi otras 5.000 millas desde Hawai hasta el sur de Tasmania. Desde Cabo de Hornos a la Isla de Pascua y desde allá hasta Australia casi otro tanto. Diferentes zonas y meses distintos en los que debemos tener claro cuando navegar y cuando estar en otra zona, so pena tener que soportar monzones y climatologías sumamente adversas con peligrosos ciclones.

 

Es fundamental tener una guía como la que edita Jimmy Cornell y preparar detalladamente las etapas de navegación para estar en todo momento en el la zona correcta en el momento y época del año oportuna. Es importante tener y entender las Pilot-Charts y tomarlas como referencia para navegar en cada época del año en la zona que corresponda a meteorologías más cómodas.

 

Cruce de huracanes en el Atlántico, Tifones en el Pacífico y ciclones en el Indico y Pacífico sur. Observamos la banda subtropical en el que "solo" tendremos soportar tormentas ecuatoriales.

 

 

 

6) Alisios y contra-alisios

 

Al igual que el Atlántico, también tenemos las rutas de navegación clásicas para movernos por el Pacífico al ritmo de los vientos portantes que predominan en diferentes sentidos en diferentes latitudes.

 

Así por ejemplo la primera y casi obligada etapa, a no ser que entremos al Pacífico por el Sur atravesando el espectacular estrecho de Magallanes, será el tramo más largo de navegación desde el Canal de Panamá hasta las Marquesas con 3.800 millas y un viento que, por término medio, es casi siempre favorable, apoyados por una corriente que nos hará ganar un poco de velocidad gratis. Una primera larga travesía que puede durar en torno a unas cuatro semanas. Desde las Islas Marquesas los destinos ya estarán a tiro de piedra y a pocos días de navegación de isla a isla.

 

Con sentido común, siempre encontraremos una isla sotaventada en la que protegernos y resguardarnos si el viento sube más de la cuenta.

 

 

 

 

7) Ojo con el calado

 

El calado es siempre un asunto de gran controversia cuando elegimos un barco para pasar temporadas en el Pacífico (como también ocurre en el Caribe). Los barcos de calado reducido, como son los catamaranes o los cruceros de quilla retráctil, son los grandes ganadores que podrán entrar sin miedos en lagunas o recorrer pasajes someros como los que encontramos al norte de Raja-Ampat, sin llevar continuamente el corazón en un puño.

 

Pero es cierto que los catas orzan mucho menos y que algunos “sloops” de quilla retractil pueden tener problemas mecánicos o de estabilidad. .

 

 

Podríamos escribir un extenso artículo dedicado a este asunto tan importante, y no llegaríamos a conclusiones claras, pues cada "montura" tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

 

A la postre lo importante es conseguir un barco que cumpla no todas, sino la mayoría, de nuestras expectativas, empezando por el presupuesto. Hay quienes hacen el Pacífico en barcos que están por debajo de los 40 pies y con presupuestos de sólo unos pocos miles de euros. Estoy totalmente convencido que querer, es poder, y existen barcos para TODOS los presupuestos. Los hay que han comprado un velero de 11 metros por 3.000€ y tras un año de trabajos lo tiene listo para navegar por el Pacífico. Otros por el contrario tiene la capacidad financiera para equipar un Catamarán de lujo tan caro como un dúplex en la mejor zona de una ciudad cosmopolita.

 

 

 

 

8) La importancia de una buena auxiliar

 

Si nuestro barco no es de calado reducido, la mejor manera de contrarrestarlo es con una buena auxiliar, que además nos hará infinitos favores en muchos archipiélagos del Pacífico en donde los fondos sólo son navegables con embarcaciones someras.

 

Debemos llevar una buena auxiliar, tan grande como se lo puedan permitir sus pescantes de popa o hueco tenga en proa sobre la cubierta para levarla en las travesías largas, que es a la postre donde muchos cruceristas estiban la embarcación auxiliar.

 

Respecto al tipo de suelo de la auxiliar, y aunque también es asunto de largo debate, lo importante es sentirnos cómodos con la auxiliar escogida. Pero una semirrígida con suelo de fibra o aluminio es quizás una de las mejores opciones porque serán numerosas las ocasiones en las que navegamos sobre coralígeno y aguas extremadamente someras… Y el mejor tejido de neopreno hypalon no sería capaz de resistir tal tratamiento.

 

 

 

 

9) A practicar francés desde ya…

 

Francia posee 11 millones de kilómetros cuadrados en el Pacífico, con sus territorios de ultramar y sus correspondientes Zonas Económicas Exclusivas. La más extensa superficie del planeta, sólo por detrás los Estados Unidos con 12,2 millones. La enorme extensión de mar territorial francés con sus posesiones del Pacífico en Polinesia, Nueva Caledonia, Reunión y otras cuantas islas y archipiélagos dispersos también en el Atlántico conforman un extenso mapa de navegación en donde además de una infinitud de lenguas locales se habla de forma común… Francés.

 

Nueva Caledonia debería estar en su programa de navegación por la belleza de sus aguas y costas, además de estar en plena ruta hacia la costa este de Australia, o hacia las islas Salomón otro paraíso imprescindible.

Por todo ello y salvo que quiera aprender decenas de lenguas polinesias, el francés es todo un comodín cuando navegamos por estos territorios y más práctico incluso que el omnipresente inglés.

 

 

 

 

10) Entrar al Pacifico; Magallanes o Panamá

 

La gran mayoría de navegantes entran al Océano Pacífico atravesando el canal de Panamá, lo cual conlleva un gasto de unos 2.000 US$ para un velero de hasta 15 metros y un par de semanas de planificación con las autoridades panameñas. De repente las aguas claras caribeñas se tornan azul ultramarino y la temperatura del mar se hace más fría. El paso por Panamá abre las puertas a la ruta “amable”  de los trópicos con brisas moderadas y mares asequibles. Perfecta para quienes quieren recorrer Las Antillas menores y esperar la temporada en las bellas islas de San Blas, en Tobago o en Trinidad.

 

 

Pero hay quienes prefieren hacer rumbo sur hacia Tierra del Fuego para llegar al Pacífico a través del Estrecho de Magallanes o el de Beagle y detenerse en la ciudad más al sur del planeta; Ushuaia. Esta ruta requiere salir desde Canarias hacia Cabo Verde y de allí navegar unas 1.250 millas para cruzar el Atlántico en la ruta más corta hacia las costas del Brasil que pasan por las bellas islas atlánticas de Fernando de Noroña, excelentes para descansar una o dos semanas practicando un excelente buceo o snorkel, antes de continuar costeando Brasil en donde encontraremos un montón de zonas de enorme belleza.

 

 

Tras pasar Cabo de Hornos, Magallanes o Beagle, debemos recobrar un poco de latitud por la costa chilena para conseguir mejores temperaturas y poder arrumbar hacia la isla de Pascua y desde allí a las Tuamotu o las Marquesas, en donde volveremos a encontrarnos con los barcos que vienen desde el Canal de Panamá.

 

 

 

11) Cuidado con las mareas

 

Empezando por aquellos que decidan pasar por Magallanes en donde encontraremos hasta 5 metros de marea dependiendo de la época del año y del momento, con corrientes máximas de 5 a 7 nudos si somos descuidados y entramos en el peor de los momentos. Pero en muchos sitios del Pacífico también tendremos que tener especial cuidado con las mareas cuando estemos a punto de adentrarnos en algunos canales o meternos en una laguna en donde la profundidad puede variar de forma significativa así como las corrientes de marea.

 

 

Una vez dentro de una laguna cualquiera de las Polinesias, Melanesia, o Micronesia, protegidos por el arrecife de coral, el panorama es sencillamente espectacular con aguas tranquilas de color turquesa. Nadar con gafas de buceo y observar ángeles de colores, ballestas azules, morenas moteadas, caballitos de mar, y una biodiversidad marina sin parangón. Con la corriente llegan los nutrientes y los peces que se alimentan de ella y es el momento correcto para observar tiburones y otros grandes pelágicos, que naturalmente van detrás de los otros peces.

 

Las Tuamotu y las Marquesas son uno de los primeros destinos más espectaculares de la Polinesia por ello no tenga prisa en partir de ellas hacia Tahiti, Bora Bora o Raitea en las islas de la Socie

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