07 jul. 2026 · Alberto
Los océanos digieren nuestro CO2

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El cambio climático amenaza nuestro planeta.
El CO2 desprendido por la actividad humana pone en peligro la estabilidad del clima mundial. Pero los océanos podrían ayudarnos... |
Recientes investigaciones parecen indicar que los océanos actúan como reguladores. El planeta y su evolución ha tenido que lidiar en muchas ocasiones con los cambios acahecidos a lo largo de milenios de existencia de la vida en la tierra. |
Pero ahora el hombre está provocando uno nuevo, no natural, y a toda velocidad. Como resultado muchísimas especies están desapareciendo y se destruye la importante biodiversidad de nuestra bioesfera.
La civilización humana está provocando la destrucción de la biodiversidad y de especies irrepetibles tanto en el mar como en la tierra. Se destruyen los equilibrios y también por ignorancia, el futuro de nuestra especie.
Y mientras todo esto acontece, los océanos hacen lo que pueden, que es mucho, por equilibrar y contrarrestar tanto despropósito causado por el hombre. Los mares luchan por equilibrar este desastre humano, mediante los movimientos de enormes masas de agua y generando reacciones químicas que tienden a reparar y contrarrestar lo que causamos. Pero no siempre es posible y así, los corales están seriamente amenazados y podrían de desaparecer, como también muchas especies de peces y cetáceos.

La lucha de los océanos

Los océanos son la más eficaz fábrica de oxigeno y devoradora de dióxido de carbono del planeta. Mucho más que todas las selvas de la tierra. Y para ello trabajan a nuestro favor las algas microscópicas que luego sirven de alimento al zooplancton y a las grandes ballenas. El dióxido de carbono es uno de los gases que crean el efecto invernadero y el hombre lo genera por toneladas todos los días. Como consecuencia el planeta se calienta más y más.
Pero los océanos que cubren dos terceras partes de la superficie del planeta están de nuestra parte. Al subir poco a poco la temperatura del planeta, se activa la química y la bioquímica. Como consecuencia aumentan las reacciones químicas que permiten absorber el CO2 para generar carbonatos.
Recientes estudios científicos tratan de demostrar este efecto regulador de los mares, y para ello diferentes programas de investigación toman datos con aparatos que miden la concentración de clorofila en el agua del mar, la temperatura, el nivel de salinidad y conductividad del agua, con el objetivo de conocer hasta que punto la madre mar, puede ayudarnos a regular y eliminar los destrozos que le causamos.
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