07 jul. 2026 · Alberto Piedra
MegaSub; la máxima excentricidad en megayates
MegaSub; la máxima excentricidad en megayates

¿Alquien lo tenía que proponer? La empresa de diseño australiana "Motion Code Blue" es el padre de tan sorprendente idea.... ¡Un submarino Megayate!
Las imágenes hablan por sí solas. Se trata de un “Megasubmarino” de recreo de 115 metros de eslora bautizado como” Migaloo” en honor a la ballena albina, que en ocasiones se deja ver por las costas australianas.
Híbrido entre yate de placer y auténtico submarino, su cubierta emergida ofrece un helipuerto, piscinas y estructuras en las que hacer vida al aire libre. Ya en superficie, sus diferentes sistemas hidráulicos son capaces de convertir la estructura estanca de sus forros en un complejo diseño de terrazas que despliegan diferentes rincones en los que los marineros podrán montar comedores y balcones para disfrutar de las vistas. Todo un contrasentido.


En modo inmersión, las ventanas capaces de soportar altas presiones nos ofrecerán una visión del fondo submarino, que posiblemente sea infinitamente más aburrida que el viaje en superficie. Es posible que la única ventaja sea la de poderse zafar de un posible super-temporal en superficie para alcanzar el silencio y la paz de las profundidades, eso sí, a riesgo de viajar bajo el agua.


¿Un diseño inteligente? Personalmente me vienen más adjetivos relacionados con la excentricidad, lo absurdo y la extravagancia, que con la originalidad, la clarividencia o la sagacidad. Sea como fuere la idea es pública y ciertamente merece el respeto de sus creadores. Motion Code Blue tiene en su haber otros diseños de auténticos megayates tan espectaculares como creíbles e innovadores, lo cual hace pensar que este Megasub es más bien un ejercicio de estilo o de puro marketing.
Como un “transformer” de ciencia ficción, cuando se da la orden de inmersión, todo empieza a transformarse. Las terrazas se cierran, las piscinas desaparecen empujando su fondo como si fueran pistones de sección rectangular, las escaleras se pliegan, los hard tops se enrasan con la superficie y las luces de inmersión se encienden para dar lugar al espectáculo.


El diseño interior ofrece como no, salas de cine, gimnasios, salones ultramodernos y de extensa superficie. Desde la cabina del armador se accede a un bar privado en total privacidad y hasta una piscina interior de 8x3 metros. Pero quizás la mayor ventaja de Mingaloo, además de poder zafarse de la tormenta perfecta, es la de pasar desapercibido… Eso si...debajo del mar. Ideal para snobs del mundo de la farandula en donde, solo quizás, pudieran encontrarse posibles patrocinadores para tan descabellado proyecto. En resumen; Megaloo, un ejercicio tan divertido como absurdo y sin sentido.



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